miércoles, enero 17, 2007

¿CÓMO HACER UNA VENTA CON RASTRO VENEZOLANO?
Orientación para futuros clientes

Hace unos días nos buscó una señora para que le organizáramos una venta e hizo un comentario que nos llamó la atención. Ella dijo: “Vendedoras hay muchas”.
Es cierto: vendedoras hay muchas, pero RASTRO VENEZOLANO sólo hay uno y podemos demostrarlo porque un estilo propio -como el que hemos impuesto- no se puede copiar y si se intenta sale un garabato. No basta con manejar Internet: hay que saber escribir para llegar a unos clientes que se convierten también en lectores. Esto hay que hacerlo bien porque presentarles algo mediocre, o mal hecho, es insultarlos y no se merecen algo así.
Nuestro estilo en las ventas es diferente al que se conoce hasta ahora. Las abordamos desde una visión más moderna y más amplia que implica dos aspectos: uso de Internet y la crónica -nunca pasada de moda y literatura al fin- para ambientar al comprador en el hábitat donde se realiza la venta. Ya nuestros compradores fijos saben de las ventajas de trabajar así y se sienten muy cómodos con la forma como les mostramos las ventas. Muchas vendedoras(es) se quedaron en otros tiempos y trabajan con herramientas anacrónicas. Nosotros apostamos a innovar y hemos visto excelentes resultados. Tengan la seguridad de que nuestros cambios todavía no terminan y estaremos pendientes de lo último en tecnología.
A pesar de ser las pioneras en un estilo diferente en las ventas, no las hacemos con la frecuencia que las hacen otras vendedoras(es). Preferimos -con calma napoleónica- escoger al CLIENTE IDEAL en lugar de que el cliente nos escoja a nosotras. Somos selectivas porque para trabajar bien hay que serlo y no todos los que nos llaman reúnen los requisitos para ser atendidos por RASTRO VENEZOLANO. Eso lo hemos comprobado porque no somos más de lo mismo y estos post lo demuestran y no dejan duda.
El cliente ideal no se determina por la zona donde vive o los muebles y objetos que va a vender. El cliente ideal es aquel con el que, desde el comienzo, nos podemos llevar bien. El cliente ideal es, también, aquel que nos escucha y, luego de hacerlo, nos permite colocar los precios y no nos impone los de él (*mas abajo nos extendemos en este punto) que, generalmente son muy elevados, o muy bajos, porque desconoce el mercado de las cosas usadas.
Nos hemos cansado de explicarles a nuestros clientes que lo extraordinario, para RASTRO VENEZOLANO, sería vender a precios elevados porque nuestra comisión sería mayor -eso es lógico- pero si vendemos a precios muy altos nadie compra y nuestro cliente, que necesita vender sus pertenencias, perdería porque o vende muy poco o no vende nada. Algunos entienden esto y otros no. Es un problema cultural y de desapego obligado en estos casos en que hay que salir de cosas que se convierten en un estorbo a la hora de dejar un lugar para trasladarse a otro. Nosotras sabemos cuando un precio está muy por encima del precio real de muebles y objetos usados. Lo cierto es que si una persona requiere de nuestros servicios es porque desconoce de precios y carece de clientes. Sabemos de precios y poseemos una amplia base de datos con clientes que compran.
La relación del dueño de muebles y objetos con nosotras debe estar basada en la confianza y en el respeto al profesionalismo y a la experiencia de todo aquel que trabaja en RASTRO VENEZOLANO. Si eso no existe, la venta está condenada al fracaso y no será por nuestra culpa.

CUANDO NOS LLAMAN PARA HACER UNA VENTA ESTABLECEMOS UNA CITA Y ESE PRIMER ENCUENTRO TIENE SÓLO DOS FINALIDADES:

1-
Ver los muebles y objetos que están en venta para ver si esa venta le conviene a RASTRO VENEZOLANO. Si nos agrada y la aceptamos, enseguida pasamos al punto siguiente:
2- Lectura, por parte del dueño(a) de la casa o apartamento, del CONTRATO con el que trabaja RASTRO VENEZOLANO. Si no es aceptado, obviamente no realizamos la venta y si es aceptado procedemos a fijar la fecha en la que ésta se llevara a cabo. Lo de fijar la fecha preferimos hacerlo con suficiente antelación ya que montar el texto y las fotos -si las hay- en Internet quita tiempo pues no es sólo hacer una lista de lo que se va a vender: es recrear con palabras el ambiente de ese lugar. Es la crónica de la que hablamos al principio. Esa crónica no es fácil. Fácil es enumerar muebles y objetos y, eso, cualquiera lo hace. La crónica no porque es un trabajo que requiere creatividad y algo más. Si tiene creatividad y ese algo más, intente hacer lo que hacemos en RASTRO VENEZOLANO, pero si carece de eso, mejor no haga ese intento. Límitese a enumerar los muebles y objetos. Por favor, no pase de ahí y quedará mejor.
Trabajar con contrato nos permite mostrar lo que somos: gente organizada. En ese contrato están todas las condiciones necesarias para realizar la venta y, si no existiera ese documento, la venta estaría inmersa en una anarquía total donde ni los vendedores, ni nosotras, sabríamos dónde estamos parados. Más que una complicación, es un acto de organización donde TODO queda muy claro en un papel firmado por ambas partes y no en palabras que no se pueden comprobar.

LO QUE NO ACEPTAMOS DE FUTUROS CLIENTES VENDEDORES DE MUEBLES Y OBJETOS:

No aceptamos que en la primera visita nos pidan que demos precios de algunos objetos. A veces nos sentimos acosadas por preguntas como la siguiente: ¿Cuánto cree que vale este mueble? Esa pregunta tiene un momento exacto para ser respondida. Una vez firmado el contrato se procede -en una segunda visita- a marcar precios y responder a preguntas como esa. Entiéndase que el dueño de lo que está en venta no queda desamparado al firmar el contrato porque hay una Cláusula que contempla que los precios se fijarán de mutuo acuerdo, tomando en cuenta nuestra experiencia en cosas usadas. Esto significa que, aunque nuestra opinión debe tener un gran peso -sería lo ideal- si el vendedor fija un precio para determinado objeto, ese precio debemos respetarlo. Si alguien ofrece menos, lo consultamos y dependerá del vendedor si se rebaja o no. Rebajar determinados objetos -sólo determinados objetos- no es una decisión que puede tomar RASTRO VENEZOLANO.
Cuando un cliente -en una primera visita- se empeña en que le digamos el valor de uno o más objetos, crea una situación muy tensa porque valorar algo equivale a realizar un avalúo y éste tiene un costo. Por algo es un trabajo de gente especializada. Puede darse el caso en que si se le dice en cuánto debe vender algo-sin la firma del contrato- esta persona venda el objeto y por ese avalúo que le hicimos no nos pague nada.
Sabemos, también, que hay gente que, sólo por curiosidad, quiere saber los precios de sus cosas. El caso es, ¿cómo distinguir al vivo del honesto? Para evitar hacer de tontos, no damos precios si no hemos llegado a un acuerdo con contrato firmado.
Para ciertas mentalidades esto es exceso de rigidez u organización exagerada. En cambio, la gente ordenada ve nuestro sistema de trabajo como lo que es: un negocio. Y los negocios -aunque parezca duro lo que voy a decir- deben ser pragmáticos y libres de sentimentalismos.
El gran problema es que las ventas siempre se vieron como un negocio menor -casi casero- y llegamos nosotras y le dimos un viraje que cambió el rumbo. Cuando empezamos en el complejo mundo de las ventas no hacíamos contrato y eso nos trajo muchos problemas y ratos amargos. Hoy, hay normas que la persona que nos contrata está obligada a acatar, pero esas normas las conoce -con días de anticipación- a través del contrato porque no improvisamos. El contrato esta redactado por un abogado que se basó en nuestras malas experiencias para evitarlas con ese documento.

CLIENTES A QUIENES NO LE HACEMOS UNA VENTA

Aquellos clientes que no dejan un teléfono fijo y sólo dejan un teléfono móvil los descartamos por razones de seguridad. Necesitamos tratar con gente transparente debido a la inseguridad reinante en el país y otras cosas más de las que debemos cuidarnos.

Hay personas que nos piden que le enviemos el contrato a través del correo electrónico. O en la entrevista personal nos piden que se lo dejemos para consultarlo. RASTRO VENEZOLANO no envía ni deja el contrato. Si hay que discutirlo con otra persona -incluso un abogado de quien va a vender- nos reunimos con quien lo requiera el vendedor y si están todos de acuerdo se firma y vamos a la venta. Nuestro trato siempre es personal y directo con la persona autorizada para firmar el contrato. No enviar ni dejar el contrato obedece a razones que no vamos a explicar. Sólo se lo explicamos al cliente que nos hace esa petición.

Esperamos haber sido lo suficientemente claros en este post. Rogamos que, una vez firmado el contrato, lo vuelvan a leer de manera que, cuando llegue el día de la venta, no hayan olvidado nada y así poder realizarla con la mayor paz y tranquilidad posible. Ese es el más grande secreto de una venta exitosa y el malestar nuestro -producido por el desacato al contrato- es lo contrario y conduce directo al fracaso. De ustedes depende lo uno o lo otro: lo bueno o lo malo, éxito o fracaso.
Hasta aquí este primer post del año 2007.
Saludos para todos y bienvenidos nuestros nuevos clientes. Hasta pronto.

INFORMACIÓN:

(0212) 975.19.66
Móvil: 0414-178.14.30
E-mail:
rastrovenezolano@gmail.com